Terapia Gestalt

Hay una pregunta que late en el fondo de casi todo proceso terapéutico: ¿quién soy yo realmente, más allá de lo que me han dicho que debo ser?

La Terapia Gestalt no responde esa pregunta con teorías. La explora contigo, aquí y ahora, a través de lo que está ocurriendo en este momento — en el cuerpo, en la emoción, en la relación.

La Gestalt es una forma de psicoterapia humanista que parte de una convicción profunda: que cada persona tiene una capacidad innata para crecer, para autorregularse, para encontrar su propio camino. Lo que la terapia hace no es dar respuestas — es acompañar el proceso de que puedas escucharte más y mejor.

Visión holística, autorregulación, Gestalt

El trabajo ocurre siempre en el presente. No porque el pasado no importe, sino porque el pasado solo puede ser trabajado desde el aquí y el ahora: en cómo aparece hoy en tu cuerpo, en cómo influye en tus relaciones actuales, en qué evitas sentir todavía.

La Gestalt considera a la persona como un todo integrado — cuerpo, mente, emoción, espíritu. Una tristeza no vive solo en la cabeza. Un miedo se manifiesta en la tensión de los hombros, en la respiración que se corta, en la forma en que evitas el contacto visual. Trabajar desde ahí, desde lo que el cuerpo ya sabe, es parte esencial de este camino.

Tu sistema — cuerpo, mente y emoción — tiene una sabiduría propia. Una tendencia natural hacia el equilibrio, hacia satisfacer lo que necesita. A veces algo lo bloquea: el miedo, los viejos aprendizajes, las capas acumuladas de «así soy yo». La terapia no viene a repararte. Viene a acompañarte a reconectar con lo que ya está ahí.

Mi aproximación a la Gestalt bebe principalmente de las enseñanzas de Claudio Naranjo — quien entendía la terapia no como un conjunto de técnicas sino como la transmisión de una actitud, una forma de estar en la vida.

En sesión, lo más importante no es lo que se habla sino lo que se vive. Qué emerge cuando bajamos la guardia, qué se evita, qué ocurre en el cuerpo mientras conversamos. La relación terapéutica no es el escenario del proceso — es el proceso mismo. Lo que aparece entre nosotras en la sala es un reflejo de lo que aparece en tu vida fuera de ella.

Integro también herramientas de la terapia sistémica relacional, la respiración consciente y la meditación, cuando el proceso lo pide. No como añadidos, sino como distintas puertas de entrada al mismo territorio: el contacto contigo misma.

Descubre quién eres.

Hay una lista de mandatos que Naranjo recoge en La Vieja y Novísima Gestalt — Ed. Cuatro Vientos, 1989 —  que llevo conmigo desde que los descubrí. Los copio aquí porque no sé decirlos mejor:

  • Vive ahora — preocúpate del presente más que del pasado o el futuro.
  • Vive aquí — relaciónate más con lo presente que con lo ausente.
  • Deja de imaginar: experimenta lo real.
  • Abandona los pensamientos innecesarios; más bien, siente y observa.
  • Prefiere expresar antes que manipular, explicar, justificar o juzgar.
  • Entrégate al desagrado y al dolor tal como al placer; no restrinjas tu percatarte.
  • No aceptes ningún otro «debería» o «tendría» más que el tuyo propio.
  • Responsabilízate plenamente de tus acciones, sentimientos y pensamientos.
  • Acepta ser como eres.
Olas en la orilla del océano durante puesta de sol

Para quien siente que algo no encaja pero no sabe exactamente qué. Para quien vive con una ansiedad o un vacío difícil de nombrar. Para quien se repite en relaciones o situaciones que no consigue cambiar. Para quien está atravesando una transición — una pérdida, un cambio de vida, una crisis — y necesita un lugar donde procesar lo que está ocurriendo.

También para quien simplemente quiere conocerse mejor. Vivir de forma más auténtica. Dejar de cargarse con lo que no le pertenece.

No hace falta tener un diagnóstico ni estar en el peor momento. A veces se llega con una sola pregunta. Con el deseo de vivir de otra manera.

Las sesiones son individuales, presenciales en Getxo y Bilbao, y también en formato online.

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