
Estibaliz Alzola Sáez
Gestalt · Yogaterapia · Respiración Consciente
Soy Esti, terapeuta humanista en Getxo y Bilbao. Acompaño a personas que atraviesan momentos de crisis, duelo, agotamiento o transformación profunda. Mi enfoque integra la terapia Gestalt, el trabajo corporal a través del yoga y la yogaterapia, y la respiración consciente. No son opciones separadas: son las herramientas que elijo según lo que cada persona necesita.
Primera conversación sin compromiso
Acompaño desde lo vivido
He conocido el duelo de cerca. Perdí a mi hermano siendo muy joven, en un accidente que partió mi vida en un antes y un después. Años más tarde, perdí a mi padre y a mi madre en un periodo corto de tiempo. A mi madre la acompañé durante toda su enfermedad, sosteniéndola hasta el final. Estas experiencias me han enseñado a sostener el dolor con ternura, a no huir de él, y a valorar la presencia — estar aquí, ahora, con lo que hay — como el regalo más profundo que podemos ofrecer a otro ser humano.
He dejado una carrera de 25 años como abogada corporativa para seguir lo que sentía como una llamada profunda. He transitado mis propios procesos de crisis, de búsqueda, de no saber por dónde seguir. Y también he conocido la paz que llega cuando nos atrevemos a pedir ayuda y a mirarnos con honestidad.
Todo esto no me convierte en mejor terapeuta. Pero sí me permite acompañarte desde un lugar auténtico. No hablo de transformación como un concepto: la he vivido en mi cuerpo, en mis relaciones y en mi forma de estar en el mundo. Cuando te escucho, sé lo que es sentirse perdida, y sé lo que es reencontrarse.
Mi camino interior
Mi recorrido comenzó hace más de dos décadas, cuando descubrí la meditación Za Zen. Aquello que desde niña había sentido de forma intuitiva encontró por fin una estructura. Después llegó el yoga, que se integró en mi vida como una forma de profundizar en la presencia a través del cuerpo, la respiración y el silencio. Fue el inicio de una transformación que, sin saberlo, ya se estaba gestando.
El Programa SAT de Claudio Naranjo marcó un antes y un después. Allí conocí la terapia Gestalt, y con ella, la confirmación de lo que ya venía sintiendo: la presencia, la consciencia y la responsabilidad no son solo prácticas, sino formas de vivir y de relacionarme conmigo y con los demás. La respiración consciente me mostró cómo el cuerpo puede ser nuestro mejor aliado para volver a la calma. Y la Gestalt me dio un marco para integrar todo esto en una forma de acompañar que es a la vez profunda y respetuosa con el ritmo de cada persona.
De abogada a terapeuta
Durante más de 25 años trabajé en el ámbito corporativo. Fue una etapa intensa, llena de desafíos, aprendizajes y también muchas satisfacciones. Y, como tantas veces ocurre en la vida, un día algo dentro de mí empezó a pedir espacio. Un deseo de mirar hacia otro lado, de escuchar desde otro lugar. De acompañar, no desde las normas ni los contratos, sino desde la presencia, la humanidad y el vínculo.
No fue un salto impulsivo: fue un proceso largo de escucha, de ir tejiendo los hilos de la meditación, el yoga, la Gestalt, la terapia sistémica, hasta que un día la decisión ya estaba tomada antes de que yo la formulara.

Lo que traigo al acompañamiento
No estoy aquí para darte respuestas. Estoy aquí para caminar contigo, sostener tu proceso y recordarte, cuando lo necesites, tu propia luz.
Mi bagaje profesional y vital está presente en cada sesión, aunque no siempre sea visible. Durante años aprendí a sostener la presión, a comunicarme con claridad, a escuchar activamente y a entender contextos humanos diversos y muchas veces delicados. Aprendí a ver más allá de las palabras, a detectar lo no dicho, a generar confianza y contención en situaciones críticas. Todo ese bagaje sigue conmigo, ahora al servicio de la relación terapéutica.
Pero lo que más me define como terapeuta no viene de mi formación ni de mi currículum. Viene de haber habitado la incertidumbre, de haber aprendido que no hay emociones buenas ni malas — solo mensajes que esperan ser escuchados con compasión. Viene de la meditación y el yoga como anclas en medio del caos. Viene de saber, en el cuerpo, que el verdadero cambio no se impone desde fuera, sino que emerge cuando alguien nos acompaña sin juicio, con presencia y autenticidad.
Sigo trabajando con personas, con lo que necesitan, con lo que duele, con lo que impulsa. Solo que ahora lo hago desde otro lenguaje, otro ritmo y otra profundidad.
También acompaño a mujeres en procesos oncológicos y de enfermedad, tanto de forma individual como grupal, integrando yogaterapia y respiración consciente. Es un trabajo que me toca especialmente de cerca, que hago con todo el cuidado y la delicadeza que merece, y que nace de haberlo vivido junto a mi madre.
La compasión — eso que en sánscrito se llama karuṇā — no es para mí una idea ni una técnica. Es una forma de estar. Estar presente ante el dolor del otro, sin huir, sin juzgar, sosteniendo el espacio para que cada persona encuentre su propio camino. Esa es la raíz desde la que acompaño.
¿Por qué Karuna Ezti?
La palabra Karuna me cautivó la primera vez que la escuché, durante mi formación como profesora de Yoga y Yogaterapia.
Karuṇā ( करुणा ) es una palabra sánscrita que se traduce generalmente como compasión, a veces también como autocompasión o anhelo espiritual, pero su significado va mucho más allá. Deriva de kara, que significa hacer o crear: una forma de compasión basada en la acción. Karuna es hacer algo para aliviar el sufrimiento, es la compasión desinteresada que no espera nada a cambio, ni siquiera gratitud. Para Buda, Karuna representaba el estremecimiento del corazón que se experimenta cuando somos capaces de ver el sufrimiento y sentimos que debemos actuar.
Ezti en Euskera significa miel. La unión de esta palabra con Karuna, evoca en mí la idea de compasión de miel o la más dulce compasión: una forma de cuidado que nutre y reconforta. Además, Ezti se pronuncia como la abreviatura de mi nombre, Esti, lo que añade un pequeño guiño personal.
Al crear este espacio, quise que su nombre reflejara mi creencia en el poder sanador de la compasión y la dulzura en el camino del crecimiento personal. Karuna Ezti es más que un nombre; es una invitación a explorar juntos un viaje de autodescubrimiento y sanación, guiados por la compasión más dulce y nutritiva.


Formación y experiencia
Formación terapéutica
Terapia Gestalt, Bioenergética y Dinámicas de Grupo (Escuela de Formación en terapia Gestalt Oteiza).
Terapia Sistémica Relacional: familiar y pareja (Grazia Cecchini).
Psicología Transpersonal, Integrativa y de los Eneatipos – Programa SAT I-V (Claudio Naranjo).
Acompañamiento en duelo y procesos de pérdidas (Assumpta Mateu).
Terapeuta Capacitada en TERAPIA LNT®, método de Philippe Schwiderski (Nivel I y II).
Formacion corporal, yoga y meditación
Profesora de Yoga y Yogaterapia (Escuela de Yoga y Yogaterapia Transpersonal, Directora Pilar Inigo, Zaragoza).
Seminarios y retiros de meditación y silencio con Dokushō Villalba, Danilo Hernández y Sesha, entre otros.
Practicante de meditación, mindfulness y respiración consciente durante más de 20 años, incorporando estas técnicas en mi vida diaria y en mi enfoque terapéutico para fomentar la atención plena y la presencia.
Formación académica
Cursando el Grado en Psicología (Universidad Internacional de Valencia).
Licenciada en Derecho (Universidad de Deusto). Master Escuela de Práctica Jurídica Pedro Ibarreche. Abogada Colegiada.
Idiomas: castellano, inglés y alemán.
Experiencia profesional
Terapeuta colaboradora en Argian, Centro de Terapia Gestalt y Formación en Bilbao.
Terapeuta en Karuna Ezti, consulta propia en Getxo.
Miembro del equipo de coterapeutas-observadores en la Escuela de Formación en Terapia Gestalt Oteiza (2022-2025).
Ayudante en el Programa SAT (2024).
Acompañamiento a mujeres en las diferentes etapas del proceso oncológico y enfermedad: acompañamiento individual, grupal, yogaterapia y respiración consciente.
Más de 15 años de experiencia dirigiendo clases de yoga, yogaterapia, respiración consciente y meditación.
Más de 25 años de experiencia como abogada corporativa en una empresa multinacional. Abogada Colegiada.
Lo que la experiencia como abogada corporativa aporta a mi acompañamiento:
Mi camino como terapeuta gestalt está profundamente enriquecido por 25 años de experiencia como abogada corporativa en una empresa multinacional. Este recorrido me ha brindado una comprensión profunda de las dinámicas interpersonales y los desafíos que enfrentamos en entornos profesionales exigentes. Vivir de primera mano el estrés, las presiones y los conflictos laborales, así como la búsqueda del equilibrio vida-trabajo, me ha permitido desarrollar y fortalecer habilidades esenciales —las llamadas soft skills— que hoy son un pilar en mi forma de acompañar:
Comunicación clara y honesta: La necesidad de comunicar eficazmente en el ámbito legal y empresarial se traduce en una comunicación terapéutica transparente y directa.
Escucha activa y empática: Años de negociación y gestión de equipos me han enseñado a escuchar con atención y comprender las diversas perspectivas.
Gestión emocional en contextos complejos: La experiencia en entornos de alta presión me permite sostener y acompañar las emociones difíciles de mis clientes con serenidad y comprensión.
Capacidad de sostener la incertidumbre y el cambio: Mi trayectoria profesional me ha preparado para acompañar procesos de transformación personal con paciencia y confianza.
Pensamiento estratégico aplicado a procesos personales: La visión estratégica desarrollada en el mundo corporativo me permite ofrecer una perspectiva más amplia en la exploración de los desafíos personales.
Mirada sistémica para comprender las relaciones y los entornos: Mi experiencia me ha enseñado a analizar las dinámicas relacionales y los contextos que influyen en el bienestar.
Todo este bagaje humano y profesional está presente en mi manera de estar en la relación terapéutica: con rigor, respeto, presencia y la sensibilidad de quien ha habitado durante años entornos de alta exigencia y ha transitado sus propios procesos de transformación.
Acompañar es estar presente. Con todo el corazón. Con todo lo que somos.
A veces solo necesitamos un espacio seguro para volver a escucharnos, y una mirada que nos recuerde que ya somos todo lo que estamos buscando.
